• El Espectáculo Portátil - Web

    El espectáculo portátil

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    En el libro titulado Los Diarios de Emilio Renzi, alter ego de Ricardo Piglia, el portentoso escritor argentino cuenta una anécdota de sus 16 años, cuando cortejaba a Elena, una estudiante con la que cursaba el tercer año de bachillerato. Un día caminaban por la calle y ella le preguntó qué estaba leyendo. Él, que no estaba leyendo nada realmente trascendente como para deslumbrarla, recordó que había visto días atrás en la vidriera de una librería un libro que le llamó la atención.  Era “La peste”, de Albert Camus. Entonces le dijo: estoy leyendo “La peste”. Y ella, emocionada, le preguntó: “¿Me lo prestas?”. ¿Qué hizo Piglia o Renzi? Cito textualmente: “Me acuerdo que compré el libro, lo arrugué un poco, lo leí en una noche y al día siguiente se lo llevé al colegio. Había descubierto la literatura”. Piglia acota que el libro particularmente no le gustó, le pareció demasiado alegórico, profundo, pesado, pero esa noche, y son sus palabras, “algo cambió” (…) ”Pienso a veces, si no hubiera leído ese libro, o si no lo hubiera visto en la vidriera, o si ella no me lo hubiera pedido, no estaría aquí”. Ese aquí es una obra memorable, un [&hellip

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  • Sin título-1

    Torta en la cara

    POR: CARAOTADIGITAL - MARZO 16, 2017

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    Hay que reconocerlo: el régimen le pone bastante empeño a desafiar nuestra capacidad de asombro. El martes pasado, ese accidente de la economía nacional llamado CLAP estrenó programa de televisión y para hacer aún más conmovedor su debut en la parrilla de la programación nacional se le picó una torta porque, ¡oh gloria inmarcesible de la revolución!, el CLAP está de cumpleaños. ¡Ha llegado a su primer año de vida! Tanta emoción nos supera.

    Ningún ser humano sensato puede unirse a la celebración del primer año de un mecanismo de emergencia. Es como que alguien festejara que ya tiene 365 días en la sala de emergencia de un hospital. Digamos, aun no lo han podido curar, estabilizar, enviar a su casa o siquiera trasladar a una habitación normal, pero ¡qué maravilla que aún está en la sala de emergencia! ¡Brindemos por eso!

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