• Foto Calima by MS

    Calima

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    El cielo se cerró sobre Caracas. Nos trancó bajo llave. Un cielo de humo y ceniza que fue descendiendo hacia el asfalto de nuestros pasos. La montaña, siempre invicta, se deshizo en la niebla. El Ávila se convirtió en nostalgia aún estando presente. La ciudad entera parecía dopada. Los que no alcanzaron a salir del valle, a propósito del feriado decretado por el gobierno para toda la Semana Santa, se quedaron sumergidos bajo la viscosidad de la calima. El fenómeno se replicó a lo largo de casi todo el país. El mapa se convirtió en claustrofobia. Un manto duro, solo eso mostraban las ventanas. Marzo y abril convertidos en neblina.
    Parece un estado de ánimo

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  • tres

    Un día cualquiera

    Por CaraotaDigital - mar 31, 2016

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    Dulce estaba feliz. Después de dos días de colas extenuantes en un Bicentenario se rindió al atajo que un bachaquero le ofrecía: una paca de 20 paquetes de Harina Pan por 10 mil Bs. Le parecía una enormidad de dinero pero le resolvía una larga tanda de desayunos y cenas a su familia quizás por dos meses. La arepa volvería a ser una agradable rutina en su hogar. Lo consultó con su marido y se decidieron. Sacó la plata del tarro donde antes guardaba el café. Se citó con el vendedor en una calle aledaña a un centro de salud en Petare. Esperó diez, quince, veinte minutos. Hasta que Quincy llegó en un carro achacoso y tronante. La transacción fue rápida, con la misma presteza con la que actúan los buhoneros de la droga.

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  • leonardo-padron-681x681

    La inesperada simpatía por el diablo

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    ​Hay lugares donde la historia avanza. El enemigo número uno de la revolución cubana aterrizó el 20 de marzo en el aeropuerto de La Habana, paseó por sus calles, entró en su hermosa catedral, se tomó una foto en la Plaza de la Revolución (con el Che de paisaje de fondo), comió en un conocido paladar, entonó sus palabras en el Gran Teatro, disfrutó de un juego de beisbol en el principal estadio de la isla, en fin, estuvo a sus largas y anchas, como sólo lo puede hacer alguien que es esperado con los brazos abiertos. El enemigo número uno, digámosle Goliat, se dio incansables apretones de mano con el supuesto David latinoamericano. “Dialogar”, “promover vínculos”, “estrechar acercamientos”, “dar pasos en común”, “reconstruir puentes”, todo eso lo verbalizó Raúl Castro en el discurso que dio junto a Barack Obama frente a la prensa internacional

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