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    Entre excesos y desvaríos

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    Los venezolanos nunca olvidaremos el vértigo de estos tiempos. El país envejece más rápidamente que nosotros. Es lógico, los excesos desgastan. Y este es un mapa borracho de violencia, torpeza y deshora. Ya ni se alimenta bien. Pasa horas al sol, como un lagarto prehistórico, en colas que se agigantan. El agotamiento también es una arruga. Todo le ocurre con sobresalto. La noticia, en esta latitud, es un río salvaje que revuelve y estalla de un lado a otro. El único motor productivo que está funcionando en Venezuela es la fábrica de malas noticias.
    Somos un país avejentado por el absurdo

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    Uno no entiende

    Por CaraotaDigital - may 05, 2016

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    Uno no entiende. Todos los analistas coinciden en que la única obsesión del chavismo es mantenerse el poder. Pregonan que su caída tendría una consecuencia inmediata: cárcel para muchos de sus líderes. La corrupción los ha desbordado públicamente. Y por eso el gobierno le sube el volumen al autoritarismo, a la arbitrariedad, a la amenaza. Pero, ¿no sería una estrategia más sana para conservar el poder comenzar a hacerlo bien? La crisis económica es monumental, histórica, inédita, abrumadora. Los adjetivos no alcanzan. Y todos son oscuros. Entonces, ¿por qué no aplicar los correctivos que los especialistas sugieren todos los días, por todos los medios? ¿Por qué no ceder algunos centímetros en el dogmatismo y aplicar medidas que permitan atenuar el gravísimo desabastecimiento de alimentos y medicinas? Incluso, puertas adentro, algunos voceros del gobierno están francamente alarmados, entienden la magnitud del problema, pero confiesan que Maduro no los oye

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    El momento crucial

    Por CaraotaDigital - abr 28, 2016

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    Lo llaman interior. Provincia. Con desdén y arrogancia le dicen monte y culebra. Todo aquello que no es Caracas. Todo lo que no tiene tono de gran metrópolis, sede del poder central, tráfago de seis millones de personas. Son dos países. Uno donde triunfan el hacinamiento, el caos, la efervescencia cultural y las oportunidades. Otro donde se imponen los grandes espacios abiertos, lo desasistido, el hilo de las tradiciones, lo entrañable y lo ruinoso. Cuando se habló de desabastecimiento crónico, ya el interior tenía meses sufriéndolo. El hambre abrió su boca primero en ese lugar que también llaman la Venezuela profunda. Los racionamientos eléctricos han tenido su gran sala de ensayo en comarcas muy lejanas a Catia, Chacaíto o Petare y hoy se asume oficialmente la distinción entre la capital y el interior. La sed nacional tuvo sus síntomas iniciales en Margarita, en Falcón, en Puerto Píritu. Dos países, una misma tragedia

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