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    Balada – edición bilingue alemán y español

    LiteraturForum, Wien/Viena. La Bohemia, Buenos Aires. 2006

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    Has llegado tan impuntualmente a mi vida

    que he decidido corregir todos los relojes

    hacia tu posibilidad.

    Que este poema te suba la falda

    que te arrime hacia la mesa

    lubricándote el cierre

    abriéndote las ganas

    que te humedezca lentamente

    gastándose en el fin de tus piernas

    en tus últimas partes

    que te incendie contra la pared

    alzándote, removiéndose, luchándote

    contigo en las uñas, en el grito mínimo, en el cuello

    que te sea enorme, violenta y penetrada

    que este poema te rasgue el deseo

    que gimas entre sus brazos

     

    ¡ah! esta caricia desquiciada

    y la furia el jadeo

     

    hasta sangrarnos.

    Manuscrito y café

    Eres interminable, esquiva y mediterránea, vengativa y suntuosa, eres Narciso y Rapunzel, me vas cubriendo, me vas dejando, digna del cielo, perfume de Satán, monja de los horizontes, hembra de los claustros, eres manifiesta y mínima, pura y previamente teórica, previamente mortal, eres constancia de la melancolía, voz de lluvia en el cuerpo, ficción del poema. Malcriada de mis ojos, no renuncias ni despojas, laceras y encantas, niñita de mis manos, créceme en tus labios, ternura de las tormentas, animal ilusorio, espejismo, carne y cuna, siglo XIX de mis deseos, creciente de agua dulce, de copa feroz, de cántaro dramático, eres salvaje y caminas y desandas y desquicias, máscara, aguja blanda, sudor de luna, termina de llegar, de explotar, desespérame, tú, que mueves la punta de tus palabras y las paseas por mi cuello, tú, de caprichos y absoluta, abandonas, juegas, te pierdes en tu propio azul, presuntuosa, escondida y suave, tienes aires de reina, voz de infanta, humedad de nínfula, eres indecente de tan cierta, eres usted y mujer, tienes movimiento de sexo y cerrojo, de madrugada y porfía, me cansas, me bastas, te escribo, te padezco, me degüello en tu risa, dulce de callejones, ahora pequeñísimo para ti, en tus aguas, amaneciendo, te odio, a pura alma, a puro amor.

    Lunes

     

    La noche deja de ocurrir

    gotea hacia el fondo de tu piel, revienta de luz

    el último sueño parte hacia el olvido

    arena de ti es la almohada

    entonces, alguien te llama

    una exacta decisión te reclama

    tú te levantas

    tropiezas con el brillo duro de las cosas

    ves en cada paso una sala grande, enorme, inabarcable

    tu desayuno siempre solo

    la ropa que cansa el mandado de seguir con todo

    en realidad prefieres no aparecer

    te devuelves hacia la cobija

    te arropas hondo

    te tragas

    el mundo está sonando allá afuera

    y en el cuarto tu techo permanece

    urgente

    desgajándose sobre ti.

    Balada Edición Austríaca - Web

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