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    La orilla encendida

    Ediciones Contextos, 1985

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    Somos de aquel texto en la pared

    y de las grietas que lo alumbran

    somos a través del humo del agua

    y de las risas de una lámpara oscura

    somos en la senectud más pura

    de la calle sin asientos

    del polvo en el saludo

    somos

    y somos

    de la miserable sombra  y de la mujer

    de la silueta de montaña

    somos

    Recorro seis puntos para el recuerdo

    y un cirujano me canta boleros desganados por la vida

    y me cose la frente con esta pena

    de esperar a una mujer en el reflejo del día

    y comprender;

    sólo porque soy su parroquia

    algo tan querido

    que el agente Santander tiene manos para mi sangre

    y me voltea la cabeza lejos de la sed

    porque al hombre aplastado le quitan las piernas

    y yo sentado

    con mis piernas sentadas

    recordando lo que no hice

    porque al podrido Pantoja le golpean  en un cuarto

    donde él corre y yo me detengo

    donde quieren que yo también lo golpee

    con el olor crematorio de los pasos

    que me consuela y me duele

    porque yo mismo me arrojé en las vueltas de la noche

    porque no importa que me olvides y todo lo reinventes

    porque ya yo tengo este recuerdo cosido

    y no me sangra más la frente

    Estos días fuera de tu cuerpo

    estoy cambiando de ropa

    recordándote sin rostro

     

    pero hago desastres por encontrarte

     

    recorro tu frase húmeda

    con los dedos reúno tu lugar

    tus velas

    que comienzan el amanecer

     

    y te desnudo imposiblemente

    estos días fuera de tu cuerpo.

    Tengo un vidrio en la garganta

    nadie lo cree

     

    pero si digo

    estoy anclado roto en los ojos

    sudando hacia tu agua

    es literariamente verosímil

     

    yo no tengo problemas

    en ser elusivo

    mentiroso con gracia

     

    lo que me importa

     

    más allá de las palabras

    del misterio y la elegancia

     

    es que tengo un vidrio en la garganta

    nadie lo cree.

    La Orilla Encendida - Web 300 x 490

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