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    Métodos de la lluvia

    Editorial Planeta, 2011

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    Frontera

    Según el salmo de Szymborska
    la niebla y el polen se burlan de las fronteras.

    No hay tierra prohibida
    para la ruta de las nubes.

    No hay aduana
    para un pájaro nacido en México.

    No hay ley que detenga
    el viento de los acantilados.

    Nadie le pide visa
    a la canción de moda.

    La frontera es una línea titubeante.

    Somos también lo que prohibimos
    y lo que anhelamos ser.

    Somos el aire.
    El paisaje que escapa.
    La tierra que duerme al otro lado.

    El Tiempo

    El tiempo es un animal cansado.
    Un viejo truco de Dios
    para creerse inmortal.

    El tiempo es una cena que termina.
    Un señor que no te quita la mirada.

    A veces
    cabecea
    mientras triunfan barcos en el horizonte.

    El tiempo es esa mano que no te suelta.

    Juguete

     

     a Constanza y Santiago.

    Los niños tienen pingüinos en la risa.
    Se columpian en el viento.
    Estrenan los ojos cada día
    mientras deambulan
    por las sílabas más blandas del idioma
    y hacen dibujos
    para entender el acaecimiento de los pájaros.
    Algunos sonríen como una fruta dulce
    o se agitan en el rumor de los dinosaurios.
    Son los únicos en saber que la lluvia
    es un rompecabezas
    que cae sobre el domingo.
    Mientras duermen,
    el mundo es una plastilina solitaria.

    Yo tengo una novia

    Yo tengo una novia que llueve en el desierto
    que dice búscame en la prosa
    que ensaya ángeles en la voz
    y duerme meses en la noche.
    Yo tengo una novia sin gatos ni maquillaje,
    una mujer en pleno pecho,
    una dama de última hora,
    un acontecimiento universal en la sonrisa,
    una prisa que rompe las despedidas.
    Yo tengo una novia una manera un olor
    un viernes un hoyuelo
    una risa que es mi novia.
    Yo tengo una novia con estambre en los ojos,
    una novia teléfono, una novia twitter, una novia blackberry,
    una novia con peperoni, una novia en las cotufas,
    una novia que toca el cielo sin hablar,
    que baila sobre las vocales
    que canta cuando se moja.
    Yo tengo una novia que no llora en el amor
    ni grita entusiasmos y bienvenidas.
    Es la novia errante, la novia zapatos de goma,
    la novia volcán.
    Yo tengo una novia.
    La novia ultima de todas las veces.
    La mejor de todas las novias.
    Y aquí la coloco definitiva y con ventanas
    en la palabra
    amén.

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