El tema

Monotemáticos. Así andamos.

Nos redujeron los temas de conversación. Nos hemos vuelto aburridos en la tragedia. Como si ya no fuera posible otra tertulia que el dolor. Y nos sentamos a recorrer la herida. Herida de las que pueden infectarse. La patria mordida por el salitre del abandono. Ya hay signos de moho. Perdimos el suelo. Ya hemos dicho demasiadas veces hambre. Y no se cura. Demasiadas veces libertad. Y no. Demasiadas veces basta y aún no basta. Nos golpean todos los días. De una u otra forma. Salivan de placer ante cada nuevo zumbido de la tristeza nacional. Bailan sobre las lágrimas. No hay prójimo. Quieren a la gente aplastada en su misma ropa. Nos necesitan resignados. Como si la respiración fuera el único lujo posible. Son el miedo y el anatema. La peste. Y ni siquiera hay domingos para el dolor. No hay pausa. Solo existe el tema. Y sus protagonistas.