Bombardeo

La noticia salió publicada en un pequeño recuadro del periódico El País. Se anunciaba que ese jueves, a las 8 pm, con la luz de los días largos, la Plaza Mayor de Madrid sería bombardeada por cien mil poemas. Me quedé en silencio un largo minuto. Un silencio con sonrisa incluida. Me resultaba una extravagancia estupenda. Me dije que no podía perderme tamaña desmesura.

Al llegar a la Plaza Mayor pensé que me había equivocado de sitio. Una verdadera multitud ocupaba todos los espacios. Grupos de jóvenes sentados en círculo en el suelo hacían sospechar que se avecinaba un concierto de rock. Gente sola o en camada, ancianos, adolescentes, tipos de barba y cámara profesional, peatones tantos y tan variados que concluí que algo más estaba pasando allí.