La espera

Todos caben en la sala de espera. Le vamos haciendo espacio al ánimo o al pesar que cada quien trae. Somos treinta millones sentados, de pie o deambulando en esta incertidumbre. Todos en el mismo espacio donde se suelen aguardar las buenas noticias. ¿Qué día finaliza la devastación? ¿En qué momento se abrirán todas las celdas? ¿Cuánto falta para regresar?

Esperar es un vicio peligroso.

Somos treinta millones y un deseo acorralado. Treinta millones de personas bajo veinte años de ostracismo. Venezuela está en fase terminal y todos esperamos algo que se parezca a un milagro. Un milagro que debemos confeccionar nosotros mismos. Mientras tanto, esperamos.